Estancia San Agustín - Criadero de Caballo de Paso Peruano Ona Leku

Estancia San Agustin

Para reflexionar

Desde hace algunos años, veo con creciente preocupación, que nuestra querida raza está atravesando un grave y progresivo problema que está llevándonos a obtener ejemplares con una muy corta vida funcional.

Es necesario traer a la memoria que, desde su origen y durante más de dos siglos, este caballo le sirvió a nuestros antepasados para recorrer miles de kilómetros en sus permanentes viajes. En lo que hace a nuestra región, desde Salta viajaban a Lima y viceversa, y a Potosí y de allí a Charcas y en fin, por toda la extensión del inmenso Virreynato del Perú, a donde ustedes y nosotros pertenecíamos. Es evidente entonces que, para poder realizar tamañas travesías, una de las características imprescindibles, yo diría vital, del caballo peruano de paso en sus orígenes, debió ser la fortaleza.

También debemos recordar que en la década de 1.940, ante la absoluta anarquía en que se encontraba la raza, depreciada en todas sus virtudes, un grupo de aficionados peruanos, llevados por la necesidad de recuperarlas, fundaron la A.N.C.P.C.P.P.

A través de los concursos, es enorme la tarea que se realizó en aras de la homogeneización del tipo y sobre todo del piso del caballo peruano de paso.

Ahora bien, en estos 60 años de concursos, la rusticidad y la solidez, no fueron debidamente tenidas en cuenta y, por el contrario, se buscó casi obsesivamente la exquisitez de pisos, sin advertir que, en la mayoría de los casos, se produce por debilidad en la estructura y, sobre todo, por un largo excesivo de cuartillas que ceden, llegando con los nudos al suelo.

Advirtamos que los pisos, son una PARTE importante de nuestro caballo, pero no son EL TODO. Si no tenemos una buena estructura ósea, si carecemos de talla, volumen, amplitud torácica, si no son buenos los aplomos, si no contamos con cuerdas, entrecuerdas y nudos nítidos, etc., si no tenemos en fin, CORRECCIÓN, podremos tener pisos, pero sin obtener un buen caballo. Debemos primero, buscar el CABALLO, y luego elegir al de mejores pisos.

Consideremos que aquel animal que sale último en cualquiera de las categorías, es infinitamente más suave que las demás razas de silla. Entonces pues, no nos obsesionemos por la exquisitez de pisos.

En muchas ocasiones cuando vemos pasar al recientemente electo Campeón de 4 o 5 años, expresamos: ¡ QUE CALIDAD DE ANIMAL! . Pero pensemos que un producto con calidad, es durable. Ese campeón demostrará tener calidad, si sigue caminando de la misma manera por los próximos 10 años. Si en cambio, a los 8 o 9 años de edad ya no puede caminar porque está todo dolorido, de ninguna manera podemos hablar de calidad, sino de todo lo contrario.

En mi criterio, parte del problema por el que atraviesa nuestra raza, radica en que el concurso hoy, se ha convertido en un FIN en sí mismo, y no en un MEDIO para mejorarla y prepararla para competir favorablemente con las demás razas de silla del mundo, sin perder de vista, que el mercado potencial de usuarios es extraordinario y que nuestro caballo es el que más se adecua a sus necesidades.

Consideremos que las otras razas de silla, con las cuales debemos competir, comienzan su pico de rendimiento máximo, aproximadamente a los 6 o 7 años, y se mantienen en ese nivel de exigencia hasta los 16 o 17 años. ¿ Podemos nosotros ofrecer lo mismo?. Honestamente creo que no.

Para modificar esta situación, es necesario, imprescindible, que el Concurso vuelva a ser un medio orientador de la crianza, con la expresa vocación de recuperar la fortaleza.

Como parte de la solución, adhiero absolutamente a la postura que mi amigo, Raúl Risso, tiene al respecto, sosteniendo que el Campeón del Año, debe ser un caballo maduro o sea, con siete años cumplidos, con lo cual, no podría laurearse antes de cumplir los diez años. Así también, anularía las categorías al cabestro. En cuanto a la crianza, entre otras cosas, descartaría como futuros reproductores machos, a todos aquellos potrillos que no estén perfectamente parados en sus cuatro patas, retozando, antes de las diez horas de vida. Además, creo que es fundamental la crianza en libertad, lo más alejado posible del box.

Allá por febrero de 2.004, se publicó en esta prestigiosa revista, mi primer artículo sobre este tema. Fueron muchos los comentarios que recibí de criadores de toda América, concordando en la necesidad de producir cambios tendientes a recuperar la fortaleza de nuestros caballos. En cada oportunidad que tuve, a riesgo de ser considerado insistente, hablé de mi preocupación con quien quiso oírme y en otras ocasiones con quienes no querían hacerlo. De todas maneras, al leer artículos como los del Sr, Felipe Thorndike y del Ing. Manuel Massi Casas, publicados también en Made in Perú, en marzo y abril del corriente año, me dan la pauta que no tengo que perder las esperanzas. Como ejemplo transcribo un párrafo de la nota firmada por el Ing. Massi “ La teoría de los caballos descartables de muy poca durabilidad, va contra la longevidad y vigencia del CPP, cuyos problemas se avizoran, siendo indispensable, iniciar su recuperación YA MISMO “. Mas claro, agua.

Muchas veces, he escuchado decir que nuestro caballo peruano de paso, es una Joya Ecuestre. Pero una Joya, es, por ejemplo, aquel broche tan apreciado que recibió nuestra hija, herencia de su bisabuela. Una Fantasía, en cambio, tiene la apariencia de una joya pero, con el uso, desaparece el baño dorado y aparece el vil metal. Lamentablemente, por estos días, el caballo peruano de paso se parece más a una Fantasía que a una Joya, con el agravante que su precio, sigue siendo el de una joya.

Es por ello que los invito a reflexionar sobre estos temas, sin hacernos trampas al solitario, para que, entre todos, responsablemente, logremos heredar a nuestra posteridad una verdadera Joya Ecuestre, como nuestro querido caballo peruano de paso se merece.

Carlos Lecuona de Prat
sanagustinonaleku@gmail.com

 

Ruta Prov. 21 - 4421 - San Agustín - Dpto. de Cerrillos - Salta - Argentina - Tel: 54 387 4999145